Para sentirnos frescos y descansados durante el día y, en consecuencia, listos para afrontar adecuadamente los compromisos cotidianos, necesitamos dormir una media de 7-8 horas cada noche.
De hecho, mientras dormimos:

El cuerpo recupera energía.  El sueño activa algunas funciones importantes para nuestro organismo que nos permiten afrontar las necesidades energéticas y metabólicas de nuestros días:

  • Función termorreguladora y de conservación de la energía (reducción del gasto energético para mantener constante la temperatura);
  • Descanso y recuperación (equilibrio de los procesos fisiológicos y bioquímicos, de los niveles de las hormonas del estrés -adrenalina y cortisol-, de los biorritmos esenciales para la salud y del metabolismo).

El cerebro y las funciones mentales se recargan:

  • Consolidación de la información adquirida durante la vigilia;
  • Optimización del rendimiento cognitivo;
  • Apoyo del estado anímico para el equilibrio de los niveles de ansiedad y de irritabilidad;
  • Plasticidad neuronal (mejora de la eficacia de la transmisión).
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