Estilos de vida incorrectos y diferentes factores ambientales pueden influir mucho en la cantidad pero aún más en la calidad de nuestro sueño. A continuación, algunas reglas y consejos que se deben seguir a diario para lograr tener unas «buenas noches»:

 

  • ALIMENTACIÓN: para evitar problemas de digestión, por la noche, evita las comidas abundantes y demasiado elaboradas con grasas y carne. Si tienes hambre a la hora de ir a dormir, concédete un ligero tentempié; mejor evitar café, té, bebidas a base de cafeína y chocolate y bebidas alcohólicas que no favorecen un buen sueño.
  • TABACO: mejor evitarlo, especialmente por la noche.
  • ACTIVIDAD FÍSICA: realizada regularmente durante el día, favorece el buen descanso, pero es mejor evitar los ejercicios físicos que supongan un gran esfuerzo a última hora de la tarde.
  • ACTIVIDAD NOCTURNA: antes de ir a dormir, no te dediques a actividades particularmente laboriosas tanto en el plano mental como emotivo, como el estudio, las actividades de diseño, el trabajo en el ordenador y similares.
  • SIESTAS: se deben evitar durante el día las siestas demasiado largas (más de media hora), en particular, son perjudiciales después de cenar frente al televisor.
  • LA HABITACIÓN EN LA QUE SE DUERME: se aconseja que esté oscura y lejos de los ruidos, no demasiado fría pero tampoco demasiado cálida.
  • EL BAÑO CALIENTE NOCTURNO: puede ser un hábito relajante especialmente si forma parte de la rutina nocturna.
  • LOS HORARIOS DE SUEÑO: dentro de lo posible, conviene acostarse y despertarse siempre a la misma hora, sería mejor hacerlo también durante el fin de semana e independientemente de cuánto se haya dormido por la noche. No se recupera una noche de sueño como se recupera una comida. Sobre todo después de los 30 años, dormir demasiado poco hoy no se compensa durmiendo hasta tarde mañana.
  • EN CASO DE DESPERTARES PRECOCES: si se abren los ojos antes de que suene el despertador, se aconseja levantarse de la cama, encender la luz o abrir las ventanas e iniciar el día.
  • SI NO SE LOGRA DORMIR: evitar mirar continuamente el reloj y dar vueltas en la cama, es mejor levantarse y dedicarse a actividades relajantes, evitar pensar en el trabajo y en las cosas por hacer o pendientes.
  • PREPARARSE PARA EL SUEÑO: tratar de relajarse todo lo posible antes de ir a la cama, incluso haciendo los mismos movimientos y las mismas cosas, como si fuera un ritual. Ir a la cama solo cuando realmente se tiene sueño.
Aboca